martes, 12 de abril de 2016

Encuentro 86

Retomo el blog antes del inicio de la feria del libro con la intención de hablar de la vinculación de los adultos con los más pequeños, los peques bien peques. Y de ese lazo que se genera primero, con el contacto físico para atraer su atención, con la mirada, el canto, el susurro, lo que denomino: Acunarlos. El/la niño/a nos pide eso, mucho afecto, contacto y palabras: suaves, sin estridencias, narraciones breves y si le cantamos que esto le signifique un lugar de confort, al que quiera regresar una y otra vez para encontrarse con ese primer placer gratuito que se ofrece con el apego.  Hablo de los primeros meses, de su primer año, hablo de las palabras portadoras de amor. Hablo de nosotros y nuestro rol de contenedores, de andamiantes, de nido. Y de nuestra capacidad de sentirnos recompensados por ese intercambio amoroso, en el que no solamente damos, también aprendemos: a ver las diferencias entre la sonrisa y la risa incipiente, el movimiento de las manos, la dirección de su mirada, los matices del dolor, que es muy amplio, más de lo que aprendimos en libros. A escuchar su arrullo, a comunicarnos mejor. De una relación simétrica: acúname es un pedido que tiene una palabra que le corresponde déjame.
Y cuál es la forma de acercar a los pequeños a la literatura que es más que un recorrido por el objeto libro en soporte papel, menos que un cuento leído a los bebés o  “interpretado” con muchos matices, acercar la literatura es otra cosa. Y es un camino progresivo de lecturas, narraciones orales, canciones, poemas, nanas, juegos lingüísticos. Quizás no satisfaga el interés del lector de esta entrada por saber con más precisión de qué hablo exactamente, no me detendré a exponer sobre la LIJ, hoy quiero hablar del intermediario porque alrededor de su persona surge el afán, la motivación del pequeño/a.
La actitud más apropiada por parte de los adultos consiste en superar todo dirigismo porque paraliza, torna pasivos a algunos chicos y dependientes. Tampoco situarse "en retirada", te dejo solito para que te entretengas, pues frecuentemente esa retirada equivale a abandono, para los pequeños, ese espacio sin otro, librado a su elección, provoca a menudo desconcierto, ansiedad, en algunos casos agresividad. Lo ideal sería adoptar una "presencia no invasiva" observar el desarrollo sin intervenir directamente, mostrar interés, responder con sonrisas o actitudes que sean espontáneas. Esa participación afectiva a menudo es recíproca: los niños muestran sus realizaciones buscando aprobación y la verdad es que nosotros, también lo hacemos.
Hacernos cargo de la "esa" nutrición en los primeros meses de vida implica un gran nivel de compromiso amoroso, no delegable. Vayan estos poemas de gozosas expresiones a cerrar esta introducción: 
Pajarito que cantas
en la laguna
no despiertes al niño
que está en la cuna.

Pajarito que cantas
junto a la fuente
cállate que mi niño
no se despierte.

Este niño chiquito
no tiene cuna
de limonera verde
yo le haré una.

Y todas las mañanas
en mi ventana
recibiré pájaros
cantando nanas.
 ( poema popular)

Mi niño
Mi niño tiene
un sueño atroz
que le den agua
que le den arroz.
Mi niño tiene
una pesadilla
que le den crema
que le den frutilla.
( tradición chilena)   

Lecturas para compartir: Bueno, no he logrado armonizar letras y espacios .. así las cosas hoy!
¿De dónde vienen esas voces?2016. Lucía Carabelli, Mariana Ruiz Johnson. Argentina. Iamiqué. América latina es enorme y diversa. Sus cantos nos cuentan sobre su gente, sus bailes nos muestran sus sentimientos, sus ritmos nos remontan a sus raíces… ¿Desde cuándo se celebra el carnaval? ¿Qué tienen que ver los esclavos y el candombe? ¿Cómo llegó el diablo a estas tierras? ¿De qué hablan las coplas? ¿Cómo nacieron el tango y la chacarera?¿De dónde viene la palabra cumbia? ¿Qué elementos africanos aparecen en la murga? Un libro hecho a dos voces sobre historias curiosas de cantares, bailes y ritmos. ( texto contratapa) estas y otras preguntas son respondidas en este libro informativo, también hay coplas , canciones, poemas cortos de países americanos como complementarios y muy buena ilustración.

Liebre y León. 2015. Alberto Pez y Roberto Cubillas. Buenos Aires, colección  peque Letra Edelvives.
Lola Liebre y Lalo León se levantan temprano para hacer sus cosas de siempre. Pero ¿qué hacen todos los días esta liebre y este león? Trabajan en tareas domésticas, hacen lo que deben hacer todos los niños, tomar la leche, lavarse los dientes, ser ordenados y además se siguen, se persiguen y descansan los domingos. Un libro para los más chicos, excelente como propuesta e ilustración.

El dedo mágico. 2015, Roald Dahl, ilustraciones Quentin Blake. Buenos Aires, loqueleo.
Una niña de ocho años cuando se enoja tiene un poder especial cuando señala a las personas con su dedo. Sus vecinos, los Gregg, se dedican a la caza de aves en el bosque colindante hasta que un día nuestra protagonista, harta ya de las continuas matanzas, se enfurece de esta cacería indiscriminada al mismo tiempo que los señala con su dedo. El dedo mágico transforma a los Gregg en aves y a cuatro patos que pudieron salvarse de los perdigones, en personas. Las aves ocupan el domicilio de los Gregg y estos tienen que salir volando y construir un nido para pasar la noche. Esta experiencia hará que los cazadores sean recapaciten y se arrepientan de sus acciones. 

La hormiga que canta. 2006. Laura Devetach. Juan Lima, Buenos Aires, libros álbum del Eclipse. Dos poemas armonizan en este libro-álbum: el que está hecho con palabras y el creado con imágenes, texturas y colores. Hay tal sintonía entre los dos lenguajes que se observa en el poemario que no es posible distinguir entre el texto escrito y el de la ilustración. La edición es muy cuidada. Una inmensa hormiga negra en la tapa sobre un rugoso y luminoso fondo verde con iluminaciones amarillas promete junto con el título que va a cantar. Dos talentosos creadores y el disfrute para el lector.


martes, 8 de marzo de 2016

Retomo blog, solo por hoy diré en cada salida. Mientras haya lectores, sigo en pie de escritura. Me anima escribir sobre las palabras, sobre la importancia de emplearlas  primero antes que los gestos y las imágenes, de saber decirlas para comunicarnos con otro en lo cotidiano, para perdonar, para amar, para disculparnos, para enojarnos, para expresar qué nos pasa, para informar que nos sabemos qué nos pasa, para escribir, para comprender, para estar en el mundo de una forma más humana. Me preocupa que lo que escribo se diga tanto y se use tan poco, que hayamos naturalizado otros lenguajes en reemplazo de este como una manera moderna, informal, divertida de estar conectados, me preocupas los silencios cuando son vacíos de sentido y los ruidos permanentes, el lenguaje televisivo, los errores de los carteles, gráficos, de los periodistas de informativos, de las revistas de divulgación y los que encuentro en algunos libros de literatura.
Me ocupa ser una buena intermediaria de palabras en los chicos y los jóvenes, hoy desprovistos de ellas. Me desespera que los adultos le digan en voz alta a chicos y adolescentes una caterva de groserías que se han incorporado de manera habitual al trato en la vía pública, y en sitios más acotados, palabras como “boludo, pelo…do, tarado”… y otras que por razones de buena educación no me animo a reproducir: ¿me entienden, no?
Ahora bien, después les hablamos de ser buenos escuchas, de saber leer, de escribir bien, de leer cuentos, poesías, novelas, hacer teatro, dramatizar. Esa dualidad en la que nos situamos los adultos desprestigia.
La palabra es un instrumento de comunicación insoslayable, no es lo mismo no responder un correo electrónico que decirle al otro” no quiero hablar más con vos”. No es lo mismo leer el resultado negativo de un estudio que escuchar al profesional hablar de nuestra dolencia, algunos con una verdad que bordea la crueldad. Me refiero a las palabras, esas que deseamos escuchar cuando alguien ya no está, las que la memoria intenta rescatar con sus matices. Esas mismas con las que las mujeres nos dejamos amar y aquellas con las que acariciamos al hijo en el vientre.
Qué hacer me pregunté para abrir este año: Buscar las palabras, las mejores, las sanadoras, las reparadoras, y ponerlas en acción. Que hagan, que salgan a desafiar la indiferencia y  la agresión cotidiana. Que vivan y sean útiles y algunas necesarias.
Como trabajo con ellas a la vez que soy intermediaria, creo que el docente, el narrador, el bibliotecario, la familia toda tiene que reunirse otra vez con su “mejor repertorio” porque los chicos padecen “anorexia lingüística”, la sociedad soslaya el problema y este avanza velado por los mensajes de texto, los emojins, los correos pre-establecidos y los medios que son los bárbaros de este siglo.
Por encima de todo, está nuestra lengua, rica y hermosa, y nuestro capital simbólico del que les he hablado tantas veces. En una escuela empobrecida de palabras, no hay posibilidad de buenos encuentros.
Hablar y hablar bien, leer, narrar, escuchar, poder escribir una carta, un informe, una narración, un diálogo, sin apelar al mal uso ni a desmesuras nos dará un mejor perfil de cada uno de nosotros donde fuere que actuemos.
Para cerrar, este poema, ¡qué mejor! de la autora argentina María Cristina Ramos: Te olvido de la distancia:
Te aparto, te aparto,
no te quiero nada.
Como a la cebolla
de las ensaladas.

Te quise, te quise
pero te olvidé.
Me dolió el silencio,
no lo soporté.

Cada vez que sueño
este amor perdido
caigo en un desierto
de árboles perdidos.

Cada vez que escucho
tu nombre pasar
camino en orillas
heridas de mar.
( El mar de volverte a ver, Buenos Aires, Quipu)

Algunas nuevas lecturas:
Las marcas de la mentira, Andrea Ferrari, 2015. Buenos Aires, Santillana.
Es una novela policial muy bien escrita que promete una segunda parte y nos deja con ganas de hallarla pronto.
La protagonista es Sol Linares, periodista que se sumerge en una historia que domina los medios acompañada por A.L. Timón. Un caso que la enfrenta con la muerte de su madre en dudosas circunstancias ocurrido en el pasado. Les cuento poco porque es una historia llena de matices a partir del hallazgo de un cuerpo con un águila tatuada en su espalda. Indicios, pistas, sucesos y una trama que promete mucho y lo logra.

Olga y los pájaros, Claudio Ledesma. 2015. Chile, ediciones Sherezade.
Es un libro de cuento sorprendente. No tiene ilustración pero cuenta y acá está la sorpresa con un espacio en cada página para que el lector haga su propio dibujo. Está lejos de ser un libro para pintar o para completar con el dibujo, me recuerda una propuesta personal de edición en los años 80. El autor narra la historia de Olga y el narrador, una enfermedad, una muerte, temas que inquietan al pasar las hojas. Entrelazadas, algunas canciones populares. Es una edición limitada pero vale la pena hablar de ella. Tiene una exquisita presentación en blanco y negro, y mucho para decir. Buena y arriesgada propuesta.

Libros en vuelo, literatura, infancia y sociedad. Lidia Blanco compiladora, 2015. Córdoba . Comunicarte.
Blanco es una especialista en literatura infantil y juvenil, una estudiosa y una gran maestra como la definen sus propias alumnas de seminario. Esta obra es una compilación de cinco buenos trabajos en los que se abordan: La poesía infantil de la mano de Devetach,  Califa y María Cristina Ramos, las creaciones teatrales de Hugo Midón, una mirada analítica de la saga de Márgara Averbach, el reflejo de la dictadura chilena en la obra de Antonio Skármeta, la historia de los Cuentos del Chiribitil del CEAL, la cuestión de género en la escritura de Germán Berdiales y un recorrido a través de creaciones literarias que incluyen situaciones y personajes de la marginalidad social : narrativas al borde del camino, texto éste que pertenece a Lidia Blanco con el que se cierra este libro que aporta material de trabajo e investigación. Buena apuesta de las autoras y Comunicarte a favor del ensayo literario.

Un libro para leer más:
Una suerte pequeña, Claudia Piñeiro. 2015. Alfaguara. Buenos Aires.
Después de veinte años una mujer vuelve a la Argentina, de donde partió escapando de una desgracia. Pero la que regresa es otra persona: no se ve igual, su voz es diferente. Ni siquiera lleva el mismo nombre. Mary Lohan, Marilé Lauría o María Elena Pujol --la que es, la que fue, la que había sido alguna vez-- vuelve al suburbio de Buenos Aires donde formó una familia y vivió hasta que decidió huir. Aún no termina de entender por qué aceptó regresar al pasado que se había propuesto olvidar para siempre. Pero a medida que avanza la novela, entre encuentros esperados y revelaciones inesperadas, se manifiesta que  la vida no es ni destino ni casualidad: tal vez su regreso no sea otra cosa que una suerte pequeña. Un recorrido por un tremendo drama personal hace que María Elena reconstruya su identidad y su subjetividad de mujer. Un suspenso muy intenso. ( valga la repetición).


domingo, 6 de diciembre de 2015

Encuentro 84

Llegamos a diciembre y nos espera un año nuevo en muchos aspectos sociales y culturales.
Buen año he pasado con la LIJ y muchos libros han quedado sin lectura todavía. Hemos tenido años de ediciones fructíferas que se han socializado a manos de los niños gracias a la compra de los adultos mediadores y de las políticas estatales. El Plan Nacional de lectura ha hecho mucho para difundir autores y obras. Celebro esta acción sistemática sostenida en el tiempo que ha provisto de norte a sur del país de libros a las escuelas y de encuentros. En lo que al blog concierne, hice lo que pude, con el cariño de siempre y las limitaciones de un emprendimiento virtual de espacio restringido.
Creí necesario en esta última salida rescatar algunos conceptos que tienen que ver específicamente con la lectura y el lector: dos elementos necesarios e interdependientes. Y recordar además algunos de los argumentos que comunican literatura y lectura. Un poco de teoría antes de cerrar este año, viene bien  pues nos permite recordar lo que existe detrás de una escena lectora. Nada es casual, hay un relato que nos revela cómo se llega a disfrutar de la literatura, esa que nos transforma y que como afirma María Teresa Andruetto, nos cura de palabras.
Estos son algunos tecnicismos, mi intención es solamente ponerlos a disposición para dar fundamento a una tarea que parece natural. Diría que leer es producto de experiencias propias, de apropiaciones voluntarias y de encuentros saludables promovidos por los intermediarios. Veamos y repasemos estos supuestos que han sido analizados y repetidos en escritos y ponencias orales, lo que no asegura que, en la práctica, ellos se hayan naturalizado en los chicos. No olvido en ningún momento que cada una de estas  afirmaciones no es radical, que juntas constituyen aportes, interpretaciones de esa actividad tan habitual a la vez que compleja que es leer: enseñar y apropiarse de cada lectura o desecharla.
¿Repasamos? (comprenda el lector que lo hago a modo de síntesis)
1) La lectura enlaza aportes del lector y el texto al mismo tiempo en un lugar común.
2) No existe un significado “correcto” ni único. Leer es un hacer, un acontecimiento que sucede.
3) La lectura es un proceso interpretativo que excede la experiencia individual.
5) Los textos literarios encierran más que significados, encierra la realidad.
8) Las lecturas más interesantes son las contralecturas que se concretan a medida que el lector se va apropiando de los textos, sin mediaciones. Son las consecuencias de lo que significa leer, integrarse en un escrito.
9) El texto literario nunca está completo, tiene indeterminaciones que cada lector llenará de manera diferente Las interpretaciones son únicas, a veces se socializan, se comparten, se discuten, aun así siguen siendo personales.
10) Finalmente: las diferencias individuales o grupales que se perciben provienen de nuestros “repertorios”.
Leer es más que comprender, disfrutar es más que entretenerse y el placer es una consecuencia y un anhelo.
Leer es una trama interna inagotable cuando se desata y progresiva. Para mí, leer literatura es “lo más” de toda lectura. Franz Kafka lo sintetiza así:
Si el libro que leemos no nos despierta como un puño que nos golpeara en el cráneo ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices? Dios mío, también seríamos felices si no tuviéramos libros, y podríamos, si fuera necesario, escribir nosotros mismos los libros que nos hagan felices. Pero lo que debemos tener son esos libros que se precipitan sobre nosotros como la mala suerte y que nos perturban profundamente, como la muerte de alguien a quien amamos más que a nosotros mismos. Un libro debe ser como un pico de hielo que rompa el mar congelado que tenemos dentro".

Un ilustrador y una ilustración:
Luis Scafati: dibujante nacido en Mendoza en 1947. Estudió artes en la Universidad Nacional de Cuyo. Desde 1969 expone regularmente pinturas, acuarelas y dibujos en museos y galerías nacionales y extranjeras. En 1972, comienza a publicar sus dibujos con el seudónimo de Fati en la revista Hortensia. Desde entonces sus trabajos recorren las páginas de los más importantes periódicos y revistas argentinas y extranjeras. En 1976 se instala en Buenos Aires y comienza a colaborar en el taller de Roberto Páez a quien considera su maestro. En 1981 obtiene el Gran Premio de Honor en el Salón Nacional de Dibujo. No se dedica a ilustrar libros para la infancia pero cuando lo hace es maravilloso. 

Lecturas para compartir:
Manga de animales, Maricel Palomeque.2015.Ilustraciones de Fernanda Carmona. Córdoba, Los Ríos editorial.
Es una sucesión de pequeñas historias de animales, bien escrita, divertida y con algunos microrrelatos desopilantes que le imprimen un tono original a esta expedición del mundo animal. Una mirada nueva sobre los sentimientos y sueños de chanchos, hipopótamos, sapos, elefantes, en fin: a leerlo.

El caso de los Rodríguez, Iris Rivera, 2012. Buenos Aires, Aique. 
Un cuento también sobre animales que curiosamente se vincula por el tono con la anterior reseña. Los Rodríguez son un matrimonio que sale a pasear el domingo y descubren que cada una de las personas conocidas con las que se van encontrando están convertidas en animales, mejor dicho son animales que se comportan y responden como personas. Hay una trama desopilante, humor, encadenamiento de situaciones que se reiteran en distintos bichos y un final abierto que da pie a renovar la historia. Lo mejor de Iris Rivera en este relato breve que reúne sus talentos: humor, disparate y un poco de suspenso.

Los equilibristas, Nicolás Schuff / Pablo Pick. 2015. Buenos Aires, Edelvives.
Los cinco hermanos Berto, equilibristas, ingresan a un circo a trabajar, allí se encuentran con payasos, ratones, Anastasia, la mujer barbuda que llora porque estaba enamorada del hombre bala que la deja. Ellos se comprometen a buscarlo y en medio de situaciones sucesivas y breves transcurre este cuento. No es un libro álbum aunque su presentación en tapas al rojo vivo y su gran tamaño hace pensar que de eso se trata. Tiene una excelente ilustración que complementa la brevedad textual. Esta brevedad no lo priva de complejidad, el padre de los Berto los abandona, el novio de Anastasia también, ellos juegan y buscan al que se fue. En medio del juego termina el cuento. La presentación gráfica, el color, el diseño, todo reunido tiene impacto.

Los mimpins, Roal Dahl, 2015. Buenos Aires, Santillana.
Billy vive en una casa a orillas de un misterioso bosque al que no puede ingresar por prohibición materna:” ¡Cuidado, cuidado!/¡es el bosque del pecado!¡Nadie salió nunca vivo,/ aunque muchos han entrado.”. Esta advertencia más las inmensas bocanadas de humo que veía avanzando hacia él desde el lugar prohibido, lo detenían hasta que un día se animó y se interna en el bosque. Allí descubre a los Minpins y al feroz zampavivientes que los tiene cautivos. Allí sucede una historia deliciosa que es narrada por momentos con detenimiento. Billy consigue liberar el bosque. Los pequeños mimpins también logran acercarse a su casa y la novela que es corta no deja de asombrar. Si bien es una traducción de María Puncel, el texto se muestra contundente. (¿Recuerdan a los odos de Graciela Montes?)

Para cerrar: gracias a las empresas que me hicieron llegar los libros que pude leer y reseñar y a todos/as los lectores.
Seguiremos trabajando en la LIJ. Mi facebook es Graciela Perriconi.
Buen fin de año: eso espero, eso deseo.


domingo, 8 de noviembre de 2015

encuentro 83

Nada más maravilloso que salir de viaje y volver llena de buenas palabras y gestos, ese recorrido pude hacerlo esta segunda parte del año profesional en ciernes y que tuvo un viaje a Chile el pasado 25 de octubre. Casi una semana de encuentros con gente y literatura, con los más chicos, pude retornar al llamado jardín maternal en Argentina y parvulario en otros países de Latinoamérica. Y además, la visita a la Feria del libro que pude recorrer de a ratos, demorada en algunos stands de empresas chilenas con un pródigo y excelente catálogo que me detuvo como lectora.
Volví  agradecida de renovar mis  raíces como docente y  especialista.  Los países limítrofes con diseños,  preocupaciones y búsquedas semejantes. Sobre todo en el trabajo con la primera infancia, un espacio en el que además de recurrir a las palabras y los libros hay que poner el cuerpo en sentido literal, esfuerzo, presencia y trajines con los lactantes y los deambuladores.
Allí el cuento, la canción, el poema vino a unir autores y libros argentinos con unos curiosos ojos que buscaban sacudir tanto asombro de vida.
No es sencillo trabajar con los más pequeños, ni buscar material para iniciarlos en la lectura con la presencia del objeto libro entre nosotros y la voz que suena y llena de significados el espacio.
Quizás estas estrofas digan más que una pequeña introducción explicativa. Quien no visitó una “bebeteca”, una”guaguateca”, no alcanza a dimensionar el poder de las primeras comunicaciones disfrutantes en los chicos. No puede saber el poder de la palabra en esa instancia de la vida, que parece diluirse entre gestos,señales y otros indicadores atencionales. Por eso la poesía es una llamada, un arrime, una caricia, una provocación, un ritmo.

Nana para una nana
Que  se duerma la nana
De mi pequeño:
Ya con su sana-sana
La acuna el sueño.

Nana para una nana
Trasnochadora….
El alba de la ventana.
Mi niño llora.

Mi niño-triste estoy-
Tiene una nana…
(Si no sana hoy..
Sanará mañana).
 Elsa Bornemann. Sol de noche

Es importante desarrollar la oralidad, mejor si es a través de una buena selección de obras y autores. Elaborar un proyecto de trabajo anual en que se fijen algunas metas para que la tarea de las intermediarias docentes sea eficaz en esta etapa de desarrollo en la que el / la niña tiene progresos muy notorios en corto tiempo. Una buena estrategia será descubrir los tonos de la voz y acompañarla de textos seleccionados con inteligencia y tiempo.
Otra, ser lectora, lectora de libros. Sí, con énfasis, o lector,  tenerlos a mano y generar momentos de tranquilidad y alegría en cualquier parte, ser “amigable” para leerlos y mostrarlos si así los chicos lo requieren. No es necesario hacerlo. No importa si es mamá, papá, tía, abuela, maestra, vecina, etc. etc. Mejor sería incorporar acciones bien pensadas y ser un puente de unión. Informar a las familias, si el niño está institucionalizado de cada lectura programada u ocasional, para que la comparta, cuando pueda. Ser un susurrador de cuentos en la hora del descanso, antes del regreso a la casa, antes de dormir. Ser puente y voz, ser voz y canción, voz y mensaje, voz y ternura. Siempre algo vinculado con el disfrute y los buenos momentos..

Lecturas para compartir:
Les adelanto algunas de las bellezas descubiertas en la Feria del libro chilena que encontré en el stand de Amanuta, en Buenos Aires, he visto en internet que pueden estar en librería Calibroscopio, si la encuentran en otra librería, no en Amazon , les ruego que me lo hagan saber. Copio síntesis de catálogo.
A simple vista, Yael Frankel, 2015. Santiago de Chile, Amanuta.
Todos los niños tienen un amigo, imaginario o real, que los acompaña, que forma parte de ellos y que los complementa. Es un compañero de juegos y de secretos, que con la mirada dice más que con las palabras. Este libro trata sobre la amistad entre una niña y un oso, sobre la complicidad que construyen compartiendo aventuras y andanzas. Y agrego: trata sobre el amor , y es una maravilla.

Mi abuela no es la de antes. María José Orobitg i Della, ilustraciones Carlos Ballesteros. 2013, Santiago de Chile, editorial criatura.
Los abuelos a veces no parecen nuestros abuelos. No hacen las mismas cosas de siempre ni se acuerdan de las rutinas cotidianas. No nos reconocen. Y se pierden en sus recuerdos. Y no entendemos por qué. Cuando todo esto sucede, estar con ellos, ayudarlos y quererlos como siempre es la mejor medicina.
Y agrego: tiene poesía, y dinamismo, tiene, realidad y un final que sería que fuese real, siempre, para bien de los mayores y los chicos.
Estos son editados en Argentina y de mi biblioteca:
Una cama para tres, Yolanda Reyes, 2015. Ilustraciones Ivar Da Coll. Buenos Aires, Alfaguara.
Los chicos y los miedos nocturnos, en este caso, un dragón aparece para atemorizar al pequeño que desea dormir en la cama familiar. Pero el papá no quiere que así sea, y agotado de los requerimientos, decide mudarse a la cama del hijo cuando en medio del sueño se le aparece el mismo dragón y se acuesta en su cama.
Qué decir lo que se suscita a partir de la narración paterna. La teoría del colecho en acción, y a pesar de que mueve a polémica, el texto despierta humor y ternura. Las ilustraciones son excelentes. Como digo siempre: el otro texto necesario.

Mañana viene mi tío, Pantana, (Sebastián Santana Camargo). 2014. Buenos Aires, Libros del Eclipse.
Un libro que fue elaborado a la memoria de quienes nunca pudieron llegar a sus casas por culpa de las feroces dictaduras latinoamericanas. Esto fue  escrito en mayo del 2011, al día siguiente de que en Uruguay se votara en contra del proyecto que dejara sin efecto la ley de impunidad contra los crímenes de la dictadura.
Mañana viene mi tío es lo que el niño repite, el mensaje que le dan sus padres, y él espera, espera que se cumpla mientras pasan los años, y su vida: Él espera mientras crece, se hace joven adulto, hombre, envejece y… ese lugar está vacío porque los padres le dicen algo que nunca va a suceder a pesar de su deseo, mantener la espera activa. Una belleza de trabajo al estilo de La línea, otro libro álbum de la empresa que con poco texto e ilustración nos muestra un mundo que nos atraviesa.
  

lunes, 5 de octubre de 2015

Encuentro 82

En esta salida, poesía.  El texto que sigue forma parte de una extensa ponencia que leí sobre el tema, quiero compartir con Uds. un pequeño fragmento en el mes de la primavera, qué mejor salida que celebrar con lenguaje emotivo.
“Hablar de poesía es hablar de dos mundos que se vinculan de manera permanente: el de las palabras y el de las emociones. El poema es quizás uno de los pocos productos culturales que nace de lo que desea el corazón, el espíritu o el alma como quieran elegir, sin entrar en disquisiciones semánticas . Y por ser el poema creación desde lo que se siente, invoca palabras conocidas y reiteradas a veces y otras poco frecuentadas pero que inevitablemente hablan de nosotros. El poema no es una simplificación de la emoción es una expansión de un sentimiento y la palabra allí es todo, objeto, sentido, forma y fondo.
Dice Octavio Paz en Corriente Alterna, (1967) que el sentido de una poesía es inseparable se la palabra, es palabra: “el poema no tiene objeto o referencia exterior, la referencia de una palabra es otra palabra. Así el problema de la significación de la poesía se esclarece apenas se repara en que el sentido no está afuera sino dentro del poema, no es lo que dicen las palabras sino lo que se dicen entre ellas…” Y agrega “las verdaderas ideas de un poema no son las que se le ocurre al poeta antes de escribir el poema sino las que después, con o sin su voluntad, se desprenden naturalmente de la obra… La significación no es aquello que quiere decir el poeta sino lo que efectivamente dice el poema.”
Esto erradica la viva pregunta sobre lo que quiere decir el poeta por lo que dice el poema, aquello que transmite. Quizás haya que invocar lo que las palabras interpelan en nosotros,  lo resortes internos que tocan, las emociones que mueven, evocan, descorren.
Quizás esta forma de tener aislada, lejana de lecturas habituales a la poesía en la sociedad, en las instituciones, en nuestras elecciones, responda a poner a resguardo los sentimientos. A no exponerse, instalar la distancia entre lo que se siente y lo que se muestra.
La poesía es una conmoción, es más que  un juego lingüístico, es una intimación interior. En esa intimación la palabra horada más que en un texto narrativo porque su tejido es distinto.”
Dos poemas para cerrar esta introducción, uno en homenaje a Laura Devetach que está celebrando su cumpleaños, el otro, en recuerdo del escritor italiano Gianni Rodari, ambos talentosos.

 ... Érase que se era
un pico
érase una cabeza despeinada
un puñado de plumas
que cantaba.
Y érase también
un corazón de alpiste
que tendía
esta canción lejana
desde el pico
hasta aquí
canción con son
enamorada.
( de Canción y pico, Buenos Aires, Sudamericana)

El tintero 
Qué palabras tan bellas
podrían escribirse
con un rayo de estrella.

Qué palabras de cuento
podrían escribirse
con un hilo de viento.

Pero existe en el fondo
del tintero un tesoro
y escribirá quien lo halle,
con la más negra tinta,
palabra de oro.  

(traducción de Miguel Azaola)

Lecturas para compartir:
Mi libro de recentísima aparición, una amiga lo puso en su muro de FB y de ahí lo copié. Como la palabra es mágica, tienen que imaginar la tapa de color claro y la resolución tipográfica buena.

La construcción del género en la literatura infantil y juvenil. Graciela Perriconi, 2015 Buenos Aires.  Lugar editorial. Copiaré su reseña. Amo esta publicación, breve, y personal.
En palabras de la autora “el objetivo del libro es explorar cómo se ha logrado la construcción de la subjetividad femenina en libros para niños en las últimas décadas. Cómo se fue gestando, quienes lo han hecho y han dejado un camino a recorrer...”
El análisis de escritoras argentinas y latinoamericanas nos abre un universo que nos permite pensar, analizar, abstraer, valorar la palabra escrita. Hacer un recorrido por las distintas mujeres en las cuales nos vemos reflejadas y temas actuales que se visibilizan hoy: violencia, abuso, identidad, diversidad… La LIJ nos enriquecen los modos de conocer, sentir, pensar y mirar el mundo con nuestros lectores. Interrogándonos sobre las cuestiones de género y equidad. 

Lo que escuchó un pajarito, Iris Rivera/ Claudia Degliuomini. 2015. Buenos Aires,  Edelvives. Una muestra de un poema canción que evoca en forma constante los cantos populares a través de un pajarito cantor. Un libro álbum que juega con imagen y texto. Los  personajes que surgen se cruzan y mezclan para crear nuevas canciones. 
De tapa dura y excelente resolución, es juego, poema y canto. La ilustración aporta otra lectura, entre las dos hay un mundo de experiencias lingüísticas para disfrutar.

Celeste y el lapacho que no florecía, Mempo Giardinelli, ilustraciones de Natalia Colombo. 2015. Buenos Aires, Alfaguara. Cuando nace Celeste, su padres plantaron un lapacho que nunca florecía y se hacía notar de los otros que regaban el suelo con su alfombra de flores rosadas. La niña estaba decepcionada frente al árbol que crecía sin dar flores. Hasta que los adultos trataron de mitigar su ansiedad y dejarlo ser. Así fue que sucedió el cambio luego de diez años de espera. Un cuento que propone el ejercicio de actitudes poco frecuentes: la paciencia y la espera. Bien por el autor que estrenó en la LIJ 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Encuentro 81

Qué difícil se me hizo seleccionar el tema de esta salida. Me detuve en el receptor de la LIJ que a decir verdad es el niño y el adolescente, ya que cuando un lector es dueño de sus elecciones y puede hacerlas realidad, deja de ser un lector juvenil para ser: un lector. He escrito varias veces sobre esta afirmación, sabemos los que estamos en el ámbito editorial que la edad del receptor responde a necesidades comerciales. Sobre el adjetivo infantil entran a jugar otras variables comunicacionales que lo legitiman aunque sea un motivo de polémica.
Si esto que escribí es todavía una cuestión que requiere argumentos, qué decir sobre la categoría: infancia. ¿Qué se entiende por infancia, destinado a los niños/as?
¿Hay un destinatario que se pueda considerar único? Hoy en nuestro país, Argentina, ¿hay una sola infancia? Definitivamente, no. Desde lo teórico es ya una categoría de muchas aristas, cuántas más coexisten desde lo socio-cultural. No es lo mismo un niño/a de clase media que uno de contextos vulnerables, no es lo mismo uno/a de ciudad que otro de pueblos ajenos a estos estímulos.  Ya que ha sido nota de esta primera semana de septiembre y para no olvidarlo: algo de todos los niños está en ese pobrecito que se viralizó arrojado al mar, para sobrevivir de los espantos. Esa es una imagen de la infancia: desamparo, y  necesidad.  Es un tiempo para instalarse en la vida. No para morir. 
De esas necesidades debe nutrirse la producción literaria: de cuidados, presencias, de vidas: diversas, ricas, inclusivas. Jorge Larrosa define infancia como “lo otro: lo que, siempre más allá de cualquier intento de captura, inquieta la seguridad de nuestros saberes, cuestiona el poder de nuestras prácticas y abre un vacío en el que se abisma el edificio bien construido de nuestras instituciones de acogida” (“ El enigma de la infancia”, Pedagogías profanas, Novedades Educativas, 2000).Un párrafo que encierra incertidumbres. La domesticación a la fue sometida la infancia como nombre definible se debe a los adultos, al apuro por tener certezas sobre las que operar en los espacios sociales, y a veces al mercado, ¿por qué no incluirlo ?
Por eso creo que hablar de LIJ es caminar por los misterios  que tiene un receptor sin dogmatismos y saber que “lo otro”,  no es lo propio, no nos pertenece y está allí para ocupar un espacio, un tiempo, dueño/a de su propia historia.

Ilustradores y obras:
Pablo Bernasconi nació en Buenos Aires, es diseñador gráfico egresado de la UBA, donde fue docente de Diseño. Actualmente trabaja para diferentes publicaciones de todo el mundo. Ha publicado libros infantiles, como autor del texto de las ilustraciones, algunos traducidos a siete idiomas; libros de imágenes para adultos, e ilustró títulos de autores de diferentes nacionalidades. Recibió numerosos galardones por sus trabajos Fue elegido para representar a la Argentina como ilustrador en los premios Andersen del 2012. Actualmente publica una columna de opinión gráfica todos los domingos en el diario La Nación.
Dice de él : "No ilustro para chicos, ilustro para todo el mundo. Algunas cosas las usan para los grandes y otras para los chicos. Últimamente me cuesta mucho separar una de otra. En un principio dividía conscientemente ambos comitentes, creía que los chicos no podían entender el lenguaje de los adultos y viceversa. Hoy no lo veo tan así" revista digital Imaginaria, 2005.

Lecturas para compartir:
Cocorococó. Didi Grau/Christian Montenegro. 2014. Buenos Aires, Pequeño Editor.
Es poesía en forma de retahíla a la vez que canción o libro con imágenes en técnica de sellos. Un poema que va uniendo las voces de distintos animales. Todo muy bien elaborado por los dos autores que escribieron este libro en rojo y azul. Una mención especial se lleva la ilustración por lo original, el diseño que sale de lo habitual en libros para los más chicos y el juego de los dos colores constante. Se logra unir bien lo lúdico con lo rítmico de los primeros juegos poéticos.

Plácida, Iris Rivera, 2014. Ilustraciones mEy! Buenos Aires,  Sudamericana.
Es un cuento que invita a recorrerlo desde la tapa que muestra a Plácida, la tortuga, que atraviesa todo el relato con un problema de identidad. No feliz con lo que percibe de sí, desea en forma recurrente ser otra, hasta que alguien le devuelve en palabras una imagen más que deseable. Habrá que leer qué pasa con ella y su disconformidad. Es un texto grato de leer a los más pequeños. Adopta la recurrencia como modo de narración, con imágenes poéticas. Las ilustraciones son excelentes, los tonos pasteles de cada una le dan calidez, sin desmesura alguna y acompañan el ritmo de la protagonista.

Lucila y Joan, detectives viajeros, Griselda Gálmez, 2015. Buenos Aires, Quipu.
Es una novela de aventuras entre dos chicos, una argentina y el otro español, que unidos por una amistad y sus deseos de viajar, se desplazan entre Barcelona, Roma y Córdoba por épocas y personajes que se unen en dos aspectos: el histórico y el fantástico sin perder en ningún momento la tensión que sostiene cada historia que va descorriendo incógnitas. La autora lo adelanta en su dedicatoria: lugares, viajes y afectos. Esto es lo que se une en Lucila y Joan: la amistad, la curiosidad y el viaje. Cabe agregar la incursión de giros coloquiales españoles, de nombres en catalán en una escritura de calidad narrativa en los 8 capítulos de integran la obra.

La malasangre y otras obras de teatro. Griselda Gambaro. 2015. Buenos Aires, Santillana. 
La obra de teatro más reconocida de la autora en una nueva edición que reúne además a El nombre, Decir sí y En la columna. La malasangre, estrenada en 1982 es una alegoría de la violencia en nuestro país durante la dictadura militar del 76, a la vez que la Argentina federal de la época rosista, escenario en la que está ambientada y se desarrolla. Las relaciones asimétricas, los sometimientos de los más débiles en manos de los que ejercen el poder familiar y el drama de la dictadura están presentes en todo momento acompañado de muerte. Una obra intensa que lleva obliga a reflexionar sobre estos gobiernos.
El nombre gira alrededor de la recuperación de la identidad, Decir sí está situada en la aceptación, la conformidad que es una manera de someterse al manejo del otro y termina en un asesinato y En la columna congrega  tres piezas breves que no se apartan de la idea central: acatamiento y violencia.. La obra cierra con un estudio de Alicia Stacco que le permite al lector conocer mejor el teatro de Gambaro.


domingo, 9 de agosto de 2015

Encuentro 80

Tantas veces he hablado de reparar en la escritura al hablar de literatura y más de arribar a una definición que la defina por la calidad, que me ha hecho pensar si no era postura extrema y fácil aceptar que solo la buena literatura es literatura. Estoy segura de que es así más esta convicción ahora está acompañada por otros aspectos a tener en cuenta: ¿qué dice el lector cuando la elige como propia? ¿Los autores consagrados son todos buenos autores? ¿Qué la hace comercial? ¿Si es comercial no es buena? ¿Se puede definir literario algo que tiene pocos lectores? ¿Y los libros que tienen muchos lectores y seguidores pueden no ser literarios?
Ah! Hoy me he puesto solita en este espacio al que sé que muchas/os responderán: el mercado los hace vendibles. De acuerdo, y ¿después? Pues muchos se siguen vendiendo a través de los años y pasan generaciones de maestras , de alumnos, de padres y sus libros se siguen vendiendo.
También puedo decir que el Ulises de James Joyce es un referente importante de la literatura y no es un fenómeno de venta ni entonces ni ahora. Algo lo inmortalizó, donde reside su valor, la crítica académica lo ha sostenido. Usé un ejemplo de literatura de adultos para no herir ninguna susceptibilidad.
Creo que la literatura se hace de textos  bien ideados y escritos de manera adecuada con relación a su esencia artística y además necesita de los lectores antes que de los editores que somos intermediarios entre un texto y un lector/a. Es decir que el lector precede al lector en la demanda, en la necesidad.
La originalidad es salir del lugar de la trivialidad, abandonar fórmulas conocidas, saber escribir y tener una idea o una emoción creativa si hablamos de algo sutil como la poesía.
Por qué llegué a expandirme en esta introducción, porque estuve leyendo El intenso calor de la lluvia de Gioconda Belli y una colega se sorprendió de mi recomendación en facebook. Belli escribe bien, eso ante todo. Luego aborda el tema de la menopausia hasta desbordar a través de una conflicto amoroso pero el personaje se detiene una y otra vez ensimismado en su problemática, el tema es atractivo para las mujeres y por último-esto iba primero pero fue premeditado- ella ha conseguido varios premios internacionales que la lanzaron a la carrera de escritora con marketing y mercado, siempre sobre el género.
Y esto se ha visto y se ve en los autores de la LIJ también, quienes se dedican al suspenso y al policial y han triunfado en eso, otros en los pequeños dramas familiares, y otros en humor, etc. etc. El mercado ha observado ese éxito de ventas y allí parte el camino de un autor. Sin desmerecer a ninguno/a, esta construcción se hace por el tono, los temas y los modos de decir y contar que se van imponiendo en los libros.
Lo que llama la atención es la cantidad de publicaciones nuevas, sin matices en un mercado que no es tan amplio. Libros editados de nuevas empresas y las ya conocidas hay de todos los tamaños y edades, temas. Propuestas originales, no he advertido. Pero ese es análisis para otra salida.
No quiero olvidarme de decir que mi respuesta a todas los interrogantes anteriores que he escrito es : ¡sí!
A todos los que leen este blog y en especial a mi colega lectora- si lee esta salida - quiero decirles que a veces se eligen libros para viajar, para divertirse, para que integren una investigación, para pasar el tiempo y nada más sin muchas expectativas y a veces, nosotros/as las que “militamos” hace años: elegimos mal. Es que ante todo: somos simples lectoras.  

Ilustradores y obras:

Tania de Cristóforis. Es egresada de la escuela de Bellas Artes. Fue docente en educación inicial y primaria. Estudió ilustración con Helena Homs, Oscar Rojas y José Sanabria. Trabaja con distintas editoriales ilustrando libros y revistas para chicos. Es joven, talentosa y trabaja con creatividad. Me gusta su manera minimalista de leer la realidad. Algunos de los libros que ilustró: Ratones en la escuela, Al agua Pato, Baldanders, Los viejitos de la casa, Picaflores de cola roja. 


Lecturas para compartir:
Cómo bañar a un dinosaurio, Franco Vaccarini, 2015. Ilustraciones de Carlos Higuera. Buenos Aires, Edelvives.
Llegó un marciano a la casa de Lucio, que hay que bañar, cambiar, darle de comer y alteró la vida de sus padres y la propia. Claro que este marciano también duerme en una cuna y se llama Mateo pues un nombre debía tener. Es un cuento atractivo para mostrar cómo el nuevo hermanito que llega, altera la vida familiar, El protagonista no deja de manifestar esta molestia con todas las letras y eso, su mirada extrañada y su fastidio son lo mejor de la historia. Me gustó que Vaccarini se animara a salir del género policial en el que se lo distingue.

¡Hola! Que me lleva la ola, Rimas, juego y versos. Selección Sergio Andricaín, ilustraciones Ana María Londoño. 2015. Buenos Aires. Santillana.
Una antología poética que destinada-si es que hay un destinatario en poesía- a los más pequeños que incluye poemas anónimos, rondas, adivinanzas, trabalenguas y poemas de autor. Me ha gustado porque recupera voces de siempre- las voces que pueblan nuestra lengua- como dice Yolanda Reyes en su cálido prólogo, acompañado de un registro ilustrativo que aporta más riqueza a esta apuesta. Entre los poetas recientes, descubrí a Yolanda Reyes y Antonio Orlando Rodríguez. Un serio trabajo de recopilación y armado con datos bibliográficos al final de la obra. Bello desde la tapa en más, convoca.

La bruja del Laurel, Sandra Comino, 2014. Buenos Aires, Edelvives.
Esta novela transcurre en el campo,  Águeda, la Bruja del Laurel, resguarda los secretos y amores que nacen en el paraje Alegrías del hogar. Allí llegan, perdidos, un fotógrafo y su hijo. Y se quedan, primero a pasar la noche, y luego el resto de sus vacaciones, deslumbrados por el lugar y en particular por las historias que se cuentan sobre la Bruja del Laurel y el Brujo del Naranjo. Sin embargo, descubren que no son solo historias, que la cercanía de los gitanos influye de alguna forma en la vida de todos. ¿Y en la de ellos? Una novela sobre los secretos, la memoria, y los afectos a través del tiempo.  ( dice contratapa)Y sobre el amor, agrego sin temor a equivocar el tono íntimo y saludable de esta historia que calla los secretos del corazón. 
Por suerte el final nos da esperanza saber “que los amores resisten el océano “en todos los aspectos  Eso me respondí,  paso la pregunta del libro a otros.

Un libro necesario:
Leer el mundo, experiencias actuales de transmisión cultural, Michèle Petit, 2015. Buenos Aires. FCE. Colección Espacios para la lectura.
Este ensayo que trata sobre esto de leer el mundo, un trabajo profundo, serio, reflexionado y escrito con tono lúcido y filosófico en 7 capítulos y un epílogo por esta mujer sensible e inquieta que es Petit que busca: inquietar al lector con ideas conocidas en sus anteriores publicaciones y otras nuevas. Todas de una belleza y riqueza narrativa poco común en este tipo de ensayos. Las citas, los ejemplos, su discurso prolijo, recurrente sobre la teoría de Leer el mundo, que de eso se trata leer, inunda a todos los actores sociales: contexto, familia, mediadores, instituciones, y pretende forjar un arte de vivir cotidiano que escape a la obsesión de la evaluación cuantitativa y al ruido ambiente. Eso es: leer sin más, sin fin, sin medida, por la gratuidad, leer como apuesta para vivir.
Me encantó!! No sé si debo decirlo así pero es un libro que enamora.